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Las cifras del CEFE Chapinero, el gigante de 13 pisos que conquistó a un Pritzker

Ágora Radio · Arquitectura y ciudad

CEFE Chapinero: ¿un parque público en zona de élite?

Con 13 pisos, cinco ágoras y una cadena de reconocimientos nacionales e internacionales, el Centro Felicidad Chapinero vuelve visible una pregunta de fondo: ¿puede un equipamiento público transformar la idea de quién tiene derecho a habitar una zona exclusiva?

Por Redacción Ágora Radio

Fachada del Centro Felicidad Chapinero, en Bogotá
El Centro Felicidad Chapinero fue concebido como un parque vertical de acceso público. Fotografía: Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte.

En la Calle 82 #10-69, en el barrio El Retiro, uno de los sectores de mayor avalúo comercial y residencial de Bogotá, una estructura escalonada de 13 pisos altera la lógica tradicional del paisaje urbano. Concebido no como un bloque cerrado sino como un «parque vertical» y una «calle habitada», el Centro Felicidad Chapinero (CEFE Chapinero) se ha situado en el centro de la conversación arquitectónica internacional.

13

pisos

5

ágoras públicas

43

propuestas en el concurso

88

proyectos de 11 países en el Premio Niemeyer

El reconocimiento otorgado en Ciudad de México por el Festival de Arquitectura en Español (FAE), cuyo jurado estuvo presidido por el arquitecto japonés Ryue Nishizawa, ganador del Premio Pritzker 2010, y su selección entre los cinco finalistas latinoamericanos del Premio Óscar Niemeyer 2026 ponen sobre la mesa un debate de fondo: cómo la arquitectura pública puede subvertir las fronteras invisibles de la segregación urbana y democratizar el derecho a la ciudad.

La escala del edificio ya se mide también en su uso: al cumplir dos años, el Centro reportó más de 1.184.600 ingresos, más de 95.000 personas beneficiadas y más de 2.000 actividades. Son cifras de circulación y programación relevantes, aunque por sí solas no revelan de qué localidades provienen sus públicos ni cómo se distribuye el acceso entre distintos grupos sociales. Portal Bogotá publicó el balance del segundo año del Centro.

El veredicto exterior: de Ciudad de México a la «Bienal de Bienales»

El galardón concedido al proyecto en el Festival de Arquitectura en Español (FAE), encuentro internacional organizado por el Instituto Español de Arquitectura (IESARQ) en Ciudad de México, supuso una lectura especializada sobre su planteamiento cívico. En sus deliberaciones, Ryue Nishizawa destacó:

“Por su interés en la condición social de la arquitectura, por el deseo de hacer un edificio plenamente público. La decisión de proponer un edificio-calle o una ciudad vertical resulta convincente, y la resolución del edificio es sofisticada; cada planta es un suelo artificial elevado, rodeado por una calle que asciende en vertical, definiendo un edificio híbrido abierto a los ciudadanos; más que un edificio, una calle habitada en distintos niveles y plenamente pública”.

Ryue Nishizawa, jurado del Festival de Arquitectura en Español

A este reconocimiento en territorio mexicano se añade su clasificación como finalista de la sexta edición del Premio Óscar Niemeyer para la Arquitectura Latinoamericana 2026. Conocido en el gremio como la «Bienal de Bienales» regional, el certamen convocado por la Red de Bienales de Arquitectura de América Latina (REDBAAL) exige como requisito que las obras participantes hayan sido laureadas previamente en sus respectivos países. En esta convocatoria, el CEFE Chapinero compitió frente a 88 proyectos de 11 naciones, logró ingresar al grupo de cinco finalistas y fue el único exponente colombiano.

La proyección internacional de la obra sumó además una Mención de Honor en la Bienal Internacional de Arquitectura de Costa Rica 2026, consolidando una trayectoria que empezó a acumular distinciones poco después de su entrega a la ciudadanía.

Anatomía del proyecto: 13 pisos, cinco ágoras y placas del bosque andino

Frente al lote tradicional de equipamiento institucional, el taller Alejandro Rogelis Arquitectura estructuró una propuesta de 13 pisos que renuncia a la volumetría convencional hermética. El sistema descansa en una retícula ordenada por cuatro pilares que absorben el soporte estructural y canalizan las redes técnicas. Dentro de este marco, las actividades operan con autonomía funcional mediante la superposición de cinco ágoras públicas conectadas por recorridos continuos. El siguiente desglose agrupa los espacios descritos en el material de la nota en cuatro momentos del recorrido:

Plaza y teatro urbano

La base y el estrato de calle acogen la plaza cultural y un teatro urbano abierto que absorbe la dinámica peatonal inmediata.

Cultura y formación

El nivel intermedio incorpora una arena polivalente y aulas formativas entre vegetación. Una apertura norte-sur vincula visual y espacialmente las alamedas y parques circundantes.

Deporte y bienestar

La plataforma deportiva aloja piscinas recreativas y un mirador de contemplación pausada, orientado hacia los cerros orientales de Bogotá.

Terraza y cubiertas verdes

El remate superior integra una terraza, un jardín central y cubiertas verdes que prolongan el ascenso cívico hacia la sabana.

El diseño apela a la metáfora geológica de «placas tectónicas» inspiradas en el bosque andino: piezas que se desprenden del suelo para elevar plazas, senderos y miradores, y diluir la separación entre el interior climatizado y la atmósfera exterior.

Del concurso público a la continuidad institucional

El proceso empezó en 2018, cuando la Alcaldía Mayor de Bogotá y la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte, a través de la Sociedad Colombiana de Arquitectos (SCA), lanzaron el concurso de méritos para el diseño del Centro. En 2019 fue elegido el equipo liderado por Alejandro Rogelis, entre 43 propuestas, según los antecedentes publicados por la Secretaría de Cultura. El jurado estuvo integrado por los arquitectos Leandro Álvarez, Mauricio Otero, Giancarlo Mazzanti, María Claudia López y Andrés Ortiz. El segundo lugar correspondió a Arquitectura en Estudio y el tercero a Pacheco Estudio de Arquitectura; además, recibieron mención de honor Manuel Monteserín, Zuloark y Santiago Pradilla.

La ejecución del equipamiento demandó más de seis años de trabajo y atravesó tres alcaldías sucesivas:

Enrique Peñalosa

Formuló la política pública de los siete Centros Felicidad, concebidos como nodos distritales de cultura y deporte.

Claudia López

Sostuvo la viabilidad y el desarrollo de la obra durante las restricciones presupuestales y logísticas de la pandemia de COVID-19.

Carlos Fernando Galán

Administró la culminación e inauguración del espacio a través de la gestión de su secretario de Cultura, Santiago Trujillo.

La controversia urbana: ¿un club público en una zona de élite?

Desde el anuncio del predio en El Retiro, la decisión desató resistencia y críticas entre sectores de la opinión pública. Los cuestionamientos señalaban que los recursos distritales debían volcarse con exclusividad en periferias y localidades de menores ingresos, e interpretaban la edificación como un subsidio espacial a una zona acomodada.

Frente a esa fricción, tanto los diseñadores como la administración sostuvieron que el sector alberga una masiva población flotante. Chapinero recibe diariamente a cientos de miles de trabajadores, estudiantes, dependientes y transeúntes de toda Bogotá, quienes suelen encontrar un entorno comercial y residencial privado, estructurado bajo dinámicas de diferenciación y exclusión.

“Concebí el CEFE Chapinero como la infraestructura más inclusiva en medio del contexto más exclusivo de Bogotá. Como un proyecto urbano más que como un edificio. Un parque vertical que democratiza las alturas de la ciudad, y elimina los conceptos tradicionales de puerta y cerramiento. Como un lugar que nace de la obsesión de desaparecer la arquitectura como un ente que define límites. Que define quién puede entrar y quién no”.

Alejandro Rogelis, arquitecto y autor del proyecto

El mapa de los reconocimientos

La tabla organiza siete hitos de reconocimiento; la fila de los Premios Lápiz de Acero agrupa las tres categorías obtenidas en 2025.

Certamen / galardón Ámbito Categoría / distinción Entidad otorgante / jurado
Festival de Arquitectura en Español (FAE) Internacional (México) Reconocimiento a la condición social y al diseño como edificio-calle Instituto Español de Arquitectura (IESARQ); jurado presidido por Ryue Nishizawa
Premio Óscar Niemeyer 2026 Internacional (Latinoamérica) Finalista: cinco seleccionados entre 88 proyectos de 11 países Red de Bienales de Arquitectura de América Latina (REDBAAL)
XXX Bienal Colombiana de Arquitectura y Urbanismo Nacional (Colombia) Premio Fernando Martínez Sanabria, al mejor proyecto arquitectónico del país Sociedad Colombiana de Arquitectos; jurado presidido por Carlos Campuzano y María Elvira Madriñán
Premios Lápiz de Acero 2025 Nacional (Colombia) Lápiz de Acero Azul Profesional (proyecto del año), Diseño Arquitectónico y Espacio Interior Público Fundación Lápiz de Acero
Bienal de Espacio Público de Bogotá 2025 Distrital (Bogotá) Proyecto ganador Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público (DADEP)
Salones Regionales de Arquitectura y Urbanismo 2025 Regional (Colombia) Proyecto ganador Sociedad Colombiana de Arquitectos
Bienal Internacional de Arquitectura de Costa Rica 2026 Internacional (Costa Rica) Mención de Honor Colegio de Arquitectos de Costa Rica / certamen bienal

En la XXX Bienal Colombiana de Arquitectura —certamen organizado desde 1962 y considerado el más antiguo de América después de la Bienal de Venecia—, el proyecto superó a obras contemporáneas de alto impacto como la ampliación de la Fundación Santa Fe y el complejo educativo Compensar. En su acta, los jueces Carlos Campuzano y María Elvira Madriñán remarcaron que el equipamiento trasciende la noción convencional para proponer «una visión profundamente democrática de la ciudad».

Análisis periodístico: una arquitectura abierta no garantiza, por sí sola, una ciudad inclusiva

El reconocimiento arquitectónico valida una apuesta formal y cívica: elevar plazas y recorridos para que el edificio funcione como prolongación del espacio público. Pero el argumento de apertura debe contrastarse con la experiencia cotidiana. La ausencia de torniquetes o cerramientos —planteada como principio de diseño— no permite concluir por sí misma que todas las personas se apropian del lugar en igualdad de condiciones. En un sector asociado a la seguridad privada y al consumo, importa observar quiénes llegan, desde qué zonas, con qué frecuencia y si la programación y las condiciones de acceso hacen que el CEFE sea percibido como propio por habitantes de toda la ciudad.

Los reconocimientos tampoco sustituyen la evaluación de su funcionamiento. Elevar piscinas, graderías deportivas, teatros y arbolado a más de 30 metros del suelo supone exigencias de ingeniería hidrostática y cargas estructurales permanentes, según el planteamiento técnico descrito en la nota. Esa complejidad vuelve pertinente preguntar por los recursos recurrentes para mantenimiento y operación. En la información oficial consultada para esta nota se documentan premios, actividades y acceso ciudadano, pero no se desglosan las partidas presupuestales de mantenimiento a largo plazo. La pregunta no es si el edificio es técnicamente viable —el material disponible no aporta elementos para ponerlo en duda—, sino cómo se sostendrán sus servicios y espacios sin deterioro.

También está en juego la equidad territorial. Invertir en un sector central y consolidado puede ampliar la oferta de cultura, recreación y deporte para una población flotante numerosa, densificar la oferta cívica y contribuir a revalorizar el suelo; también abre la pregunta de quiénes capturan esos beneficios y cómo se compara la decisión con las necesidades de zonas que tienen menos espacios públicos y servicios. La medida del éxito, entonces, no debería quedarse en la altura del edificio ni en sus premios: tendría que incorporar datos de uso, diversidad de públicos, continuidad de la programación, costos de operación y distribución territorial de la inversión.

El CEFE Chapinero plantea una promesa ambiciosa: que un edificio pueda desdibujar las fronteras de su entorno. El desafío periodístico y público es comprobar que esa promesa se traduzca, todos los días, en acceso efectivo, apropiación ciudadana y una inversión equilibrada entre territorios.

Para ampliar la información, consulta la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte y la ficha del Centro Felicidad Chapinero en Portal Bogotá.

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