Después de nuestra visita al colegio, vivimos otro momento inolvidable: un programa especial transmitido por Clásica Radio y Ágora Radio, dedicado completamente a las voces y experiencias de los participantes de Memorias Virales.
En esta ocasión, tuvimos un conversatorio en el que varios participantes compartieron—ya sin nervios, sin prisa y con mucha emoción—lo que significó para ellos hacer parte de este proyecto.
Un espacio para hablar… y para ser escuchados
El programa tuvo una energía muy especial. Sentados frente a los micrófonos —los mismos que hace semanas les producían miedo, risas nerviosas y manos frías—, los participantes se desenvolvieron con una soltura sorprendente.
Hablaron de:
Las historias reales que dieron vida a sus radionovelas.
El proceso creativo con sus duplas intergeneracionales.
Lo que fue atreverse a actuar con la voz.
Cómo superaron la timidez y encontraron seguridad en sí mismos.
Con preguntas cálidas y profundas, sacando a la luz detalles y emociones que pocas veces se cuentan. La charla fluyó como si todos fueran viejos amigos de la radio.
Una evolución que se sintió al aire
Escuchar a los participantes hablar con tanta claridad y confianza fue uno de los momentos más emocionantes del proyecto.
Las voces que un día llegaron tímidas a los talleres, hoy llenaban el estudio con relatos, risas y reflexiones que conmovieron a toda la audiencia.
Y desde ese día… las historias comenzaron a sonar
Este programa especial marcó un hito: desde esa misma semana, Clásica Radio y Ágora Radio iniciaron la transmisión semanal de cada una de las radionovelas creadas en el proyecto.
Un espacio donde las historias de nuestros participantes comenzaron a viajar más lejos, a llegar a más hogares y a convertirse en parte de la memoria sonora de la ciudad.
Un programa para recordar
Esta jornada fue mucho más que un conversatorio.
Fue la celebración pública del proceso vivido, el reconocimiento a su crecimiento y una oportunidad para que la comunidad escuchara el corazón detrás de cada historia.
Muy pronto cerraremos esta etapa con nuestra clausura final, pero este programa dejó clara una cosa:
cuando una voz se atreve a sonar, abre camino para muchas más.